Por: Luis Chahin



Sin que yo sea diseñador, siempre estoy pensando soluciones a situaciones cotidianas a través de objetos. Por ese interés fui seducido para entrar a la Feria Puro Diseño en Buenos Aires. Quería enterarme un poco de lo que se está haciendo en el mundo del diseño y por qué no, del consumo. Encontré de todo, desde una matera creada con elementos reciclados hasta ropa, accesorios y juegos. (Continuar para ver más fotos)

La primera tendencia que noté al recorrer meticulosamente cada pasillo y cada stand es que sí hay una preocupación marcada hacia el diseño sostenible y que no es simplemente propaganda mediática; en bolsos, agendas, cuadernos, macetas, sillas, adornos entre muchos otros. Es tan marcada esta tendencia que parece empezar la gestación de un museo, como el que encontré en un stand que reúne a un grupo de diseñadores que se llaman a sí mismos Museo Sustentable.



Otra línea marcada que me llamó la atención es la diversión. Si, el diseño de objetos que nos hacen mantener nuestra voluntad para ciertas tareas a través de la lúdica. O por otro lado, juegos de la vieja escuela, libres de cables y baterías, que podemos llevar en nuestra mochila y compartir con amigos.




Me encontré con diseñadores enamorados de lo que hacen, y que aprovechando lo que la ciudad  y el país les pone a disposición, concursan por un cupo en la Feria para poder tener una vitrina para un público tan diverso como el que se encuentra en la ciudad de Buenos Aires.


En cualquier recorrido hecho por la Feria, es seguro encontrar algún diseñador que rompe la estructura concebida con respecto de algún objeto, mobiliario o producto, como el indicador de atmósfera para poner a la entrada del cuarto de baño, muy divertido, para mí es uno a tener en cuenta.

También me di cuenta de que a veces no se trata de qué tanto sabemos de diseño sino qué tanto ponemos a andar nuestras ideas hasta verlas realizadas “con toda”, y lo digo, porque muchas de las cosas que vi eran de una sencillez magnífica pero eran ideas muy bien terminadas. Aún así, habían otros elementos que sin los conocimientos necesarios sobre la materia jamás hubiesen llegado a la feria.

Como siempre, el color no faltó, y es que hablar de diseño y no tener colores puede llegar a ser un poco complejo. Para poner en perspectiva lo que quiero decir, yo como fotógrafo puedo ir feliz a una muestra de fotografías en blanco y negro, y seguro, aunque tú no eres fotógrafo quizá puedas resistirla, pero no creo que hayan personas comunes y corrientes dentro del diseño, como tú y yo, que puedan “calarse” [i] una feria de diseño en blanco y negro… podrían ser chéveres los dos primeros stands o hasta los cinco, pero de ahí en adelante la imaginación se me nubla de solo pensarlo.

En resumidas cuentas, es importante que surjan en las ciudades Colombianas o de otros países en desarrollo este tipo de encuentros con los productos locales o nacionales, ya que esto ayuda –y lo digo porque lo oí de más de un diseñadora valorar el producto e ingenio local y generar un sentido de pertenencia con el país en el que uno ha crecido; un 90% de artículos mobiliarios, prendas, accesorios de todo tipo y en todos los aspectos que he visto en cualquier lugar, en los dos meses que llevo aquí, dicen “Hecho en Argentina” o su sinónimo en inglés. 

Definitivamente vale la pena asistir a este tipo de eventos, y el hecho de que existan en ciudades capitales es importante, ya que permite a personas de la periferia y de dicha capital poder explorar nuevas ideas, aprender, sorprenderse y hasta llevarse algo para su casa, así sea como yo, un suspiro por aquella mujer que me sedujo a entrar y que perdí entre la multitud de asistentes.