La evolución continua y persistente de la sociedad, el consumismo, la declaración constante de “tendencias” y el juego capitalista de las industrias entre otros factores, han traído como consecuencias la contaminación de nuestro fragmento humano, de aquella conciencia abstracta que tiempo atrás se preocupaba por saber quiénes éramos, a donde íbamos, de dónde veníamos y cual era nuestro papel a desarrollar, tópicos, que perfilaban a un ser de un carácter social responsable.
Latinoamérica, en especial el área de diseño ha empezado a entender que es de orden imperante recuperar el adjetivo que hemos perdido, no solo por el hecho de ser mejores entes en la sociedad, sino también porque existe la necesidad de mostrar al mundo restante las maravillas y ventajas de la región , esta “nueva” tendencia ha cogido un gran auge en las capitales latinas de diseño, como Buenos Aires, México D.F. y Sao Paulo, las cuales se han inmerso en la identidad zonal, cultural y productiva desarrollando conceptos que trascienden a nivel internacional las fronteras geográficas y culturales, permitiendo su entrada al mercado mundial con la oferta de productos innovadores, distintivos y con identidad nacional.

Pero las buenas intenciones no son suficientes en esta sociedad regida por el capitalismo, es por eso que se hace ineludible direccionar las necesidades de la sociedad en paralelo con las de la industria en pro de obtener ganancias para todas las partes involucradas, apoyándose en el vuelco mundial que ha definido nuevos parámetros en el mercado, parámetros inclinados hacia las emociones y los sentimientos, ya que son ellos, los dinamizadores de compra de los últimos tiempos, detalle que realmente capta a los inversionistas quienes ven en esto un gancho comercial que infiere ganancias, detalle, que permite una fluidez directa entre la sociedad, los creativos y la industria.
Debido a la rápida absorción de ánimos consumistas generados por la ambición desmedida de los grandes capitalistas, la sociedad, ahora mercado, se ha transformado, pidiendo ansiosamente su inclusión en los procesos creativos, donde el producto final sea un elemento identificador del usuario. Pero esto se hace posible si “la cultura se adopta, se reinventa y se hace presente en los nuevos desarrollos” que esperan lanzarse permitiendo entonces hacer una contribución social necesaria en nuestra Latinoamérica, una contribución hacia una sociedad más justa, más tolerante, con más confianza en sí misma y en su potencial, menos excluyente y más abierta al mercado internacional.

Nosotros como nuevos agentes interventores de diseño nacional y por ende latinoamericano, tienemos la necesidad y la obligación de promover la cultura y la identidad nacional, como primer paso se hace preciso la promulgación de identidad costeña como fragmento de la colombiana, saliendo de los lineamientos carnavalescos que han sido víctimas del abuso de los “creativos” para vender la ciudad y que a pesar de este mal uso solo han logrado desarrollos mediocres en el área grafica y algunos interesantes de carácter artesanal, dejando olvidado el sector industrial que avasalla los espacios citadinos y que es cimiento de la profesión y del sector.