Recuento fotográfico de una vuelta en lancha para redescubrir la belleza oculta del quinto humedal más importante de Colombia: La Ciénaga de Mallorquín; un santuario para aves migratorias y autóctonas, y sala-cuna de peces que hace parte del paisaje de Barranquilla, pero que muchas veces ignoramos.

Muy pocos Barranquilleros saben que su ciudad tiene una ciénaga que sirve de refugio para peces y aves migratorias que vienen de otras partes del mundo, que es un ecosistema diverso que afronta diferentes problemáticas como la sedimentación, contaminación, rellenos ilegales, entre otros problemas ambientales y sociales, y que además es considerado como un humedal de importancia internacional en el convenio RAMSAR, pues hace parte del sistema delta estuarino del Río Magdalena y la Ciénaga Grande de Santa Marta.

Si quieres conocer más sobre los humedales de Colombia, te recomendamos leer Colombia Anfibia: Un país de humedales. Vol 1, del Instituto Humboldt. Descárgalo gratis aquí.

Es así como, con el fin de redescubrir este espacio de la ciudad e imaginar su proyección ambiental y turística, Minambiente y CAEM nos invitaron a un recorrido para descubrir y difundir la belleza y la responsabilidad que tenemos a los pies de nuestra ciudad. Es así como queremos compartirles imágenes de otro tesoro ambiental que tenemos a la vuelta de la esquina: nuestra Ciénaga de Mallorquín.

Galería de una visita a la Ciénaga de Mallorquín