Gurullones llegan a su antigüa ciénaga, y la encuentran seca por acción del hombre.
Ayer, como último evento de la exposición “El Arte de Apreciar el Carnaval” del MAUA sobre fauna carnavalesca, tuvo lugar un conversatorio que nos mostró la dura realidad de los Coyongos y las demás especies de la danza en su entorno natural. La charla se llamó “Coyongos, pasado y presente en el Caribe Colombiano”, a cargo de Baltasar Sosa director de la danza ‘Los Coyongos’ y el biólogo Rafael Borja, que nos facilitó algunas imágenes y nos enseñó muchas cosas valiosas desde el punto de vista biológico y ecológico, que pueden ayudar a mejorar la danza tradicional.
En la charla se escuchó la relación que existía entre los comportamientos naturales de éstas aves acuáticas del caribe,  (migraciones, alimentación, cortejo y apareamiento, cooperación entre especies) antes numerosas, y las prácticas de caza de los pescadores, décadas atrás. Como imitación de ese comportamiento natural y humano, los niños de la región inventaban juegos, y los campesinos crearon la danza de los Coyongos hace unos 200 años, en la depresión Momposina.
Hoy ecoturistas y ornitólogos extranjeros pagan grandes sumas por ver Gurullones y Coyongos en su entorno natural, muy escasos, y que antes eran un espectáculo diario que dió a los pescadores la falsa idea de que nunca se iban a acabar.
Aunque suene repetitivo y desanime, hay que decir que la degradación de su hábitat y la caza indiscriminada han amenazado y amenazan la diversidad de nuestra región. Pero hay oportunidades, y Alas Pa’ Los Coyongos dará su granito de arena para salvar al Coyongo y sus compañeros de paseo.