Cucamba en Atánquez, Cesar. Fotografía de Belén Pardo. ACNUR

“Dios le dijo al diablo que tenía que adorarlo, el diablo le contestó que no podía, porque era su enemigo. Dios le respondió que sí (…) “Te voy a presentar una fiesta para que tú me adores”. Y entonces hizo la fiesta y comenzó a bailar y le dio de compañera la Cucamba para que bailara con él, ya que Dios se le presentó al diablo en forma de pájaro, que es la Cucamba”. (José del Carmen Alfaro, capitán de los Diablos de Guamal en entrevista a Edgar Rey Sinning. Tomada de “El Diablo en la Cultura Popular del Caribe Colombiano” de Jairo E. Soto)

En varias ocasiones durante la etapa de reconocimiento e investigación de nuestros proyectos con el Parque Cultural del Caribe y con Leyendas del Caribe, nos hemos topado en las salas del museo, en libros, videos y relatos con la llamativa tradición del Corpus Christi de Atánquez (Cesar). Este 30 de mayo se realizará el próximo Corpus, y Bololó Lab no se perderá esta oportunidad para conocer de cerca esta importante tradición para los Kankuamos, su indumentaria, sonidos, leyendas y otras manifestaciones de su cultura. Pero, ¿de dónde proviene esta tradición?.


El antecedente más significativo para la celebración del Corpus Christi en Latinoamérica se encuentra en la danza de la Moma en Valencia, España, donde se encierra el simbolismo religioso de la lucha del bien contra el mal. Hoy vemos esta manifestación adaptada al Nuevo Mundo por los Kankuamos en Atánquez (Cesar) y otros pueblos del Caribe.



Danza de la Moma en Valencia, España

En la danza de la Moma, la figura de la Virtud (una dama blanca) combate con los Momos (los siete Pecados Capitales) que, armados con bastones, intentan doblegarla con la astucia o con la fuerza.
El concepto del mal (el pecado) como danzante que es derrotado por el bien, fue introducido en muchos lugares de Latinoamérica como una herramienta para la evangelización.

En el Caribe Colombiano, la celebración del Corpus Christi empezó a darse en la subregión de Mompox, desde donde se fue replicando por diversos pueblos, de distintas maneras. Como resultado del sincretismo entre esta tradición católica y las creencias indígenas que se resistían a dejar su culto propio, surgen expresiones como las danzas de Cucambas y danzas de diablos en el marco del Corpus Christi

Esta tradición se mantiene con fuerte sincretismo en El Molino (Guajira) antiguo territorio Chimila, y Atánquez (Cesar) resguardo de los Kankuamos, indígenas de la vertiente oriental de la Sierra Nevada de Santa Marta. En el Corpus Christi de estas poblaciones las danzas son sagradas; en ellas el bien toma la forma de Cucamba, un pájaro que según la tradición oral representó a Dios (el bien) en la lucha contra el diablo (el mal) en la cima de una montaña, de la cual salió victoriosa gracias a su espeso plumaje y su pico. El diablo es representado por danzantes que se protegen con espejos, cruces y todo tipo de amuletos para “ahuyentar” al verdadero diablo.



Danza de diablos en Atánquez, Cesar. Fotografía de Belén Pardo. ACNUR

Adaptaciones como éstas sirvieron a los indígenas y a otras comunidades para proteger sus creencias o expresarse alrededor del Corpus Christi católico, al cual se han sumado otros personajes a lo largo del territorio del Caribe colombiano: Negros, Negritas, representando a los afrodescendientes, y las Chinitas de El Molino, vestidas con una manta guajira.

Dada su especial ritualidad, esta fiesta les ha permitido a las diferentes comunidades expresarse en diablitos, cucambas, negritos, negritas, chimillas, chinitas y diablos espejos, entre otros personajes de la inagotable imaginación popular” (Rey Sinning, 1995)

Manifestaciones similares pero desaparecidas que involucraban a diablos bailarines vencidos por el bien, se vieron alguna vez en Guamal, Ciénaga, El Banco, Santa Ana, Tenerife, Pueblo Viejo, Mompox, Chiriguaná y otros pueblos del Caribe Colombiano.

En Valledupar (Cesar), el Molino (Guajira) y San José de Uré (Córdoba) aún se conserva la tradición de danzas de diablos respaldadas por leyendas antiguas; pero sólo en Atánquez y El Molino se ven personajes como la Cucamba o los Negros, actuando hoy como guardianes del bien y de la identidad cultural del Caribe para el futuro.

Diablos de Guamal, Magdalena. Proimágenes Colombia (1986).
Danza de Negros. Atánquez, Cesar. Fotografía de Walter Ariza, KankuamaTV.

“Para las festividades religiosas se manifiesta todo el acervo y riqueza folclórica de los sectores populares con las danzas y bailes. Las cucambas, diablos, negros, cabezonas, parramplones y chinitas (grupos de indios), permiten apreciar la concepción religiosa de los diferentes segmentos que componen la estructura social de la región” (El Alto Valle Del Río Cesar, Equivigua)


Recomendados:
‘A calzón quitao’ Todomono / Cucambas y Diablitos: El bien y el mal en el Caribe. Por Jairo E. Soto
Hay diablos que salen en Corpus Christi, Latitud, El Heraldo. Por Jairo E. Soto
Dancing Devils (Sierra Nevada, Colombia). Jan Sochor
(PDF) El Corpus Christi en Atánquez: Identidades diversas en un proceso de reetnización. Patrick Morales.

Fuentes
Corpus Christi en Atánquez, un elemento del Plan de vida del pueblo Kankuamo. ACNUR
(Video) Kankuama TV. Walter Enrique Ariza.
El Diablo en la Cultura Popular del Caribe Colombiano. Jairo E. Soto Hernández (@jairoesoto)
Diablos y Cucambas de Guamal. Proimágenes Colombia.
(PDF) El Alto Valle del Río Cesar. Normando Suárez. Equipo Interdisciplinario de Villanueva, Guajira
Lo que esconde la Moma. Levante EMV