Observen este proyecto que se llevó a cabo en Boyacá, con una metodología que mantiene el respeto por el trabajo del artesano. El diseñador juega un papel muy sutil y sólo sirve de “catalizador” para que el artesano descubra el potencial de su región y se anime a diseñar sus propios productos, yendo más allá de lo banal del juego de tendencias, procurando verdadera utilidad y aprecio por lo propio.

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