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Todos los seres sentían curiosidad por ver qué era eso que brillaba fuertemente dentro de la madre. Entonces, mientras ella dormía, los grillos, las chicharras y las luciérnagas empezaron a hacer sonar sus flautas y carrizos. El Sol estando dentro de su madre escuchó la música y empezó a asomarse como si estuviera mirando desde una cueva. Los animales siguieron tocando hasta que el Sol bebé salió completamente de su madre y comenzó a elevarse, caminando por cada cerro y creciendo cada vez más hasta casarse. Cada sitio de la vida del sol está marcado por la naturaleza, pero los iku resaltan que el centro está en el ombligo, donde está su cordón umbilical; en Nabusímake.

Citas sobre cultura Iku tomadas del libro ‘Makruma: El don entre los iku de la Sierra Nevada de Santa Marta’ por María del Rosario Ferro.

Este es un post que tenía en mora de compartirles. Se trata de un viaje fotográfico a Nabusímake, el centro social, espiritual y político del pueblo arhuaco, también conocidos como iku, uno de los cuatro pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, a quienes hoy les digo: duni «gracias».

Les doy gracias por mantener ese lugar libre de carreteras, de hoteles, de restaurantes, de electricidad, de turismo. Y lo digo en serio. Si estás leyendo esto y te antojas de visitar Nabusímake, tienes que entender que no vas a encontrar comodidades o lujos; el camino es difícil, debes llevar tus propios elementos esenciales, despojarte -como siempre al conocer el Caribe profundo- de todos tus preconceptos y sobre todo, interiorizar el respeto hacia una cultura mucho más antigua que la llamada occidental o ‘civilizada’.

El camino a Nabusímake

Mapa Barranquilla - Pueblo Bello

Camino de Barranquilla a Pueblo Bello, Cesar

Saliendo de Barranquilla, el camino a Nabusímake empieza en carretera como si estuvieras dirigiéndote a Valledupar, desviándote montaña arriba hacia Pueblo Bello, donde dejas atrás el calor de las sabanas tropicales del Caribe y entras al templado aire de la Sierra. Pueblo Bello es considerado el principal productor de café del Caribe colombiano y es un punto obligado hacia nuestro destino: el corregimiento de Nabusímake. Este último está a 1.200 m.s.n.m. en un escondido valle entre las estribaciones de la montaña, así que el camino es difícil y peligroso. Tienes la opción de subir a pie, en moto, en caballo, o en campero.

Mi grupo subió en campero. El duro camino de más de tres horas de tierra, piedra y huecos cuesta arriba se ve recompensado al decirle duzano «¡Buenas!» a la tierra donde nace el Sol; un amplio valle rodeado de imponentes cerros que para los iku son kankurúas «casas ceremoniales» del mundo espiritual, como Sokakurua, el cerro del poporo; Bunkuiku, el cerro de las aseguranzas; Kurakata, el cerro de la gente “civil”, entre otros.

“Iku vino primero, después kogi, wiwa y kankuamu, y por último, último, bunachi.”

Nabusímake es un lugar con mucho yui «energía vital», pero con una especial tranquilidad, hecho que podrás atestiguar al ver mis fotografías. Silencio, verdor y clima frío, indígenas caminando a sus labores cotidianas. Pero antes de deambular por “la Sabana” como bunachi «no-indígena», debes obtener permiso de las autoridades iku.

“Los iku cuentan que “Antes nadie vivía en la Sabana”. Sin embargo, los mamus quisieron construir un lugar para llevar a cabo “la justicia” (…) entonces pidieron “el permiso” al mundo espiritual para construir “Pueblito”, un conjunto de casas circulares rodeadas por una muralla de piedra que se considera “el Centro” de Nabusímake. La justicia indígena se practica en una casa ceremonial, “la kankurua”, donde únicamente se reúnen los mamus.”

En los alrededores de este “Pueblito” hay amplios campos de cultivo, fincas y cabañas de bareque y techo de paja esparcidas por el territorio. Sólo hay una tienda. Como dije antes, no hay restaurantes, no hay señal, no hay ruido, salvo el de los pájaros, los animales de pastoreo y el cristalino río San Sebastián salpicado de piedras blancas.

El entorno es tan pacífico que si hay problemas no los noté, y me inspiró una profunda humildad y respeto con su cultura. Parece haber un equilibrio entre los arhuacos vestidos “de civil” que van a la ciudad a buscar suministros, a trabajar, estudiar y empaparse del mundo, con los arhuacos de “manta tradicional” que se quedan manteniendo su modo de vida. En Nabusímake, el yui se manifiesta en la abundancia del agua, frutas, flores, rebaños de animales y cultivos. De verdad se nota el cuidado que el pueblo arhuaco le pone a su territorio. En la escuela oyes una gaita ensayando a lo lejos; en el campo ves hermanitos regresando a su casa en su caballo.

Me llamó mucho la atención que desde pequeños, los niños arhuacos son perfectamente capaces de llevar a su hermanito, su caballo y su carga a través del campo con toda la naturalidad del mundo. Desde jóvenes recorren el campo, aprenden a cultivar y a manejar animales, y esta vida los hace sanos.

Libérate de tus preconceptos antes de leer esto:

Nabusímake

En una ocasión, conversando con un adolescente arhuaco que a pesar de ser menor se veía más fuerte y sabio que yo, me comentaba que en su opinión, los bunachi o “no-indígenas” somos exageradamente sobreprotectores con nuestros hijos, al punto de que no permitimos que se ensucien ni la punta de los dedos, que no caminen por el suelo, que no interactúen con animales; cuando en el campo, un niño indígena de unos cuantos años ya maneja su propio caballo, usa botas y camina libremente por la finca, como el Sol bebé del mito inicial de este post.

No pretendo saber nada sobre tener hijos ni cambiar tus costumbres si eres papá o mamá, pero los especialistas occidentales concuerdan con el pensamiento de este joven indígena, y han advertido las consecuencias de la sobreprotección y el exceso de limpieza en los niños; “lejos de ayudarle a crecer, el niño tendrá un escaso desarrollo de sus habilidades (vestirse, comer…) y adoptará una postura de pasividad, comodidad e inseguridad” y “Paradójicamente, los niños que viven más encerrados porque las mamás creen que el viento y el frío son dañinos se enferman con mayor frecuencia puesto que en la casa se acumulan más los ácaros y el polvo”.

La galería de fotos en Nabusímake

Espero con este tipo de viajes y fotografías seguir aumentando mi entendimiento de las culturas tradicionales de Colombia y el Caribe, para transmitirte su valor y su conocimiento en lenguajes que lleguen a nuestra sociedad bunachi o no-indígena. Explora aquí la galería: