En un arranque de inspiración Bololó condensó la exhuberancia de nuestra tierra en un producto conceptual que podría definirse como un Sofá caribeño, de una tierra madre, amplia, abierta, y generosa.
Es un concepto que nació desde semillas de palmeras, de guineos, mangos, guanábanas, patillas, mandarinas, heliconias, guayabas y papayas, puestas en una palangana, en una canoa, sobre el río Magdalena, todas recién limpiadas y rumbo a la internacionalización.