A salvar el Carnaval, señores de Carnaval de Barranquilla S.A., Alcaldía de Barranquilla y Ministerio de Cultura de Colombia.

10 propuestas para salvar el Carnaval de Barranquilla

En la última versión del Carnaval de Barranquilla (2015) se hizo evidente a los ojos de todo el mundo la situación crítica por la que está pasando la fiesta más importante del Caribe Colombiano. Esta vez la recocha sabrosa no pudo tapar los tráileres, los grandes patrocinadores que no aportan al Carnaval, la ausencia de grupos y músicos de tradición y la desorganización.

La alarma ha sido sonada por numerosos ciudadanos desde hace varios años, pero finalmente hoy, gracias a las redes sociales la voz se ha alzado hasta medios de comunicación, generando críticas de miles de personas y hasta disfraces que cuestionan a lo que ha llegado Carnaval de Barranquilla. Viene ahora la pregunta, ¿Qué hacer para salvar el Carnaval?

Buscando respuestas en el último Diplomado de Carnaval, Patrimonio y Desarrollo, y que el clamor de Barranquilla no pase al olvido después del Miércoles de Ceniza, un grupo de carnavaleros nos limpiamos la maizena, matamos el guayabo y nos pusimos a la tarea de pensar, identificar, clasificar y evaluar los problemas del Carnaval y sus posibles soluciones desde un enfoque menos emocional y más objetivo. Asistimos a una de las convocatorias para ayudar a definir el Plan Especial de Salvaguarda junto con cientos de hacedores del Carnaval y sumamos todas nuestras experiencias desde cada una de nuestras carreras. Así llegamos a 10 propuestas para salvar el Carnaval de Barranquilla, un aporte de ciudadanos de a pie que aman el Carnaval.

Si bien algunos de estos puntos tal vez sean imposibles de realizar por la complejidad de factores e intereses que inciden, sí consideramos después de mucho análisis que son puntos críticos a la hora de gestionar responsablemente el Carnaval.

 

Si se quiere salvar el Carnaval de Barranquilla, que la próxima reina decrete esto en el bando:

I. Se establecerán leyes, políticas públicas y canales sistemáticos y claros de salvaguarda (PES), difusión y preservación a los cuales cualquier ciudadano pueda recurrir de manera sencilla, así como los derechos y deberes del ciudadano con el Carnaval.

 

II. El lucro y la publicidad dejarán de ser la prioridad de las entidades encargadas de administrar el Carnaval. Aquellos que deseen patrocinar o gestionar el Carnaval, lo harán dando prioridad a las expresiones, valores y costumbres tradicionales, y no a su imagen corporativa.

 

III. Expresiones culturales autóctonas tendrán sitios, decibeles y tiempos privilegiados dentro de los eventos de Carnaval. Si va a haber amplificación y publicidad, que sea para los músicos, danzas y comparsas tradicionales en vivo.

 

IV. Se regulará la presencia de marcas y músicas ajenas al Carnaval. Todas las apariciones de patrocinadores o artistas externos deberán tener contenido cultural que aporte a la preservación del Carnaval, sin importar la cuantía de su inversión o la popularidad de su propuesta.

 

V. Se aprovechará el Carnaval como motor de desarrollo social, económico y cultural. Los distintos operadores, organizadores, empresarios, medios de comunicación, palqueros y patrocinadores que lucren con el Carnaval darán parte de sus ganancias a programas educativos, de investigación, de mejoramiento y dignificación de las expresiones propias y autóctonas del Carnaval. Éstos programas deberán ser manejados por entes académicos o culturales certificados sin ánimo de lucro.

 

VI. En las inversiones públicas o privadas se tendrá en cuenta toda la cadena de producción del Carnaval, desde la preservación de los ecosistemas naturales que alimentan en servicios ambientales y culturales al Carnaval, pasando por las creaciones culturales como disfraces, artesanía, música, arte, danza y demás expresiones de la cultura, hasta el final de la cadena: las basuras y desechos.

 

VII. Colegios, Universidades y demás centros educativos educarán en conciencia, historia, significado, sostenibilidad y emprendimiento del Carnaval.

 

VIII. Los medios de comunicación y los eventos formarán al público mediante contenidos de calidad que promuevan los valores culturales del Carnaval.

 

IX. Cada una de estas propuestas, así como todo proceso por parte de organizadores en cada Carnaval deberá ser evaluado, verificado y sustentado en investigaciones, trabajos y mediciones realizadas por veedurías e investigadores de reconocida trayectoria, tanto local, regional, como internacional. Este grupo de veedores e investigadores deberá ser diverso, siempre renovado y elegido por meritocracia.

 

X. A través de recursos públicos y privados se fomentará la creación de nuevos conocimientos, contenidos, expresiones autóctonas e innovación cultural en el Carnaval.