Buscando una nueva experiencia folclórica, Bololó estuvo en el Sirenato de la Cumbia en Puerto Colombia, y la verdad es que en esencia no estuvo nada mal. Es un evento que valora la danza, pone a pensar y tiene mucho potencial. Y la ganadora sí que baila bien. Lo fue por su coquetería elegante y su impecable movimiento, siguiendo el millo de Ramayá Beltrán y la cumbia moderna de Soledad.

Pero lo bueno de esto no viene por ser un certamen tipo reinado de belleza, no. Se valora la intención de enaltecer la cumbia, procurar su refinamiento y la calidad musical.

Lo que podría aprovecharse mucho mejor es el entorno: la plaza de Puerto bajo la luna llena, brisa de febrero, es un escenario perfecto para este evento; aunque podría orientarse más a lo raizal, darle elegancia, hacerlo menos luminoso y artificial, realzando la arquitectura y no ocultándola.

¿Qué tal un anfiteatro con el mar como fondo, sonido de olas y fogatas y la arena como tarima?. Sería excelente apreciar y bailar cumbia así, tal vez algún día se replantee el formato de este tipo de eventos, sin dejar atrás la necesidad de tecnología, de enseñar a valorar la cumbia, y de lograr un espacio cómodo para más público.