Discurso de coronación de Daniel Aguilar como Rey Momo 2022:

Apreciados amigos, pero sobre todo, apreciadas amigas.
Mi dirijo a sus mercedes, con el pecho henchido de orgullo al aceptar mi  nombramiento como primer rey Momo Cachaco en la historia del Carnaval de Barranquilla. Ya me preguntaba yo, años atrás, cómo es posible que la majestad de un ritual carnestoléndico como éste no cuente con la presencia de un ejemplar del altiplano cundiboyacense, más aún: capitalino de cachetes rojos y pantorrillas salvajemente asaltadas por zancudos… ¡perdón, mosquitos!!
Desde que arribara a estas magníficas tierras caribeñas, hace ya varios lustros, quedé enamorado de su gente y de… su gente, que es un jurgo, por no decir más. Por un lado están un montón de piscos queridísimos, supremamente atentos y cordiales, quizás demasiado cordiales, algunas veces. Por otro, las queridas chinas barranquilleras, todas ellas muy bien puestesitas y de sus casas… de ellas.
Comprendo perfectamente la relación del rey Momo, como elemento raizal que ata las tradiciones africanas con la saturnalia pagana y, por  tanto, comprendo la preocupación de ustedes, al señalar cuál es el vínculo que un cachaco de sangre albiroja como yo puede establecer con el cuerno africano… le seré honesto: alguna vez fui a Misa en la iglesia del barrio Egipto, hice alfabetización en el barrio Marruecos, y tuve una novia llamada Argelia, que era de tez más bien oscurita. Asimismo, comprendo la preocupación que les asalta en torno a mis habilidades dancísticas. ¡Que no haya tales! Sé bailar y muy bien, pues tengo 32 primas y a todas les colaboré gentilmente en sus quinceañeros, acompañándoles el bellísimo Vals de Strauss… ¡y sin contar un, dos, tres! que no es lo mismo, ni es igual.
Esta noche magna, iluminada de destellantes luceros que iluminan el Río Grande de la Magdalena, retiro de mi cabeza el bombín cachaco, para ataviarme con la corona de Rey Momo, la cual luciré  con orgullo durante los cuatro días que dura la visita del chino Joselito, hasta que éste, buenamente, decida colgar las chanclas… Que no se preocupe, que de las viudas me encargo yo.
Este hijo de la Candelaria, hincha del Santafé, de Sangre Chapineruna agradece a la ilustre población de Barranquilla por el alto honor que me confiere la noche de Hoy… Ante tanto cariño y generosidad, no me resta más que decir a todos ustedes: MUCHAS GRACIAS, ALA!!!