Mientras me dispongo a escribir esto, me doy cuenta que el esmalte de mis uñas aún no está listo. Y es cuando me cuestiono a qué grupo social pertenezco: ¿Acaso soy sólo del grupo social mayoritario que va a Aguahelada o Trucupey?. ¿A ese grupo que se preocupa por el último grito de la moda, los tacones, el vestido impecable y en tener mejor carro que el de los demás?. ¿O acaso podré pertenecer a la gente “Coleta” que se atreve a disfrutar de toda la multiculturalidad Caribe que nos rodea, y que obvia esos detalles superficiales que nos hacen parecer del montón?. Hoy creo que puedo identificarme con ambos.
Al estar dentro de La Aduana, en Navijazz, me di cuenta que mi percepción de “Fiesta Coleta” era mi propio esquema mental que me había traicionado y hecho pensar que las niñas que les gusta estar “Chic” no tienen entrada libre en estos lugares. Pero estaba equivocada.
El escenario, fue la reunión de la Cultura Caribe reflejada en un Latin Jazz exquisito y un Rock no tan pesado que podía soportar -aún más que las dos horas de pésima electrónica de las discotecas Barranquilleras-.

La gente disfrutaba sin juicios de valor; diferentes grupos musicales reflejaban en sus canciones las vivencias de la cotidianidad, de la calle, de los problemas, de ser Colombiano, y son ellos los que componen de verdad, inspirándose en nuestro entorno. No buscan cómo distraernos de la realidad para vender un disco más. Realidad que solemos tapar con una música comercial, vacía, que solo habla de infidelidades, viejas buenas y el toque toque de los reggaetones.

Invité a una amiga como yo (de las que nos gusta estar “chic”) a ir conmigo y me respondió en un tono medio despectivo, que yo no podía ir a ese lugar porque era una “coletera” con pintas extravagantes. Pero lo cierto es que cada quien estaba en su cuento, nadie molestaba a nadie, nadie te miraba feo o pensaba que no estabas lo suficientemente bien arreglada para estar ahí.
Hoy le respondería a ella y a muchos que esa “coletera” es la expresión más cercana a la libertad, al respeto por los demás, por sus percepciones, sus diferencias, por sus pensamientos, por la cultura y por la pasión de sentirse Colombiano; donde la música además de ser distinta y agradable, te permite salir de ahí cuestionándote que no todo debe seguir siendo igual, y que el público Barranquillero debe abrirse más a su propia cultura, en todas sus expresiones.

Yo personalmente pienso que ahora podré rescatar lo mejor del mundo ‘Indie’ y lo mejor del mundo ‘Chic’, para disfrutar mejor la vida, con una actitud mucho más abierta que antes.